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En el extremo suroeste de la finca se plantó el viñedo en 1999, en una parcela ubicada entre 470 y 510 metros de altitud, después de estudiar y analizar meticulosamente los suelos. La parcela ocupa 26 hectáreas con cepas de las variedades: Syrah (13,25 ha), Merlot (4,76 ha), Cabernet Sauvignon (4,1 ha) y Petit Verdot (2,57 ha). Cada una de ellas ha sido plantada en el terreno que presenta las características más adecuadas para el buen desarrollo del racimo.
La densidad de plantación es de 3.968 plantas/ha, inusualmente alta en España, con un marco de 2,8 x 1,6 m con y con cepas pareadas, para forzar la profundización de las raíces y a la vez mantener las posibilidades de mecanización de cultivo.
El clima continental-mediterráneo, se caracteriza por un régimen térmico extremo con inviernos rigurosos y veranos calurosos. El riesgo heladas es mínimo durante el periodo vegetativo.
La pluviometría media anual es de 300 mm, con un régimen pluviométrico estrictamente invernal, y durante el periodo vegetativo, por lo general carente de lluvias hace imprescindible el aporte suplementario de agua para cualquier forma de cultivo de gran desarrollo.
Un microclima perfecto para la obtención de una vendimia sana y razonablemente escasa. Ayudamos desarrollando una viticultura respetuosa con el medio
ambiente, sin utilizar desherbantes ni fertilizantes químicos, basándonos en el laboreo y el empleo de abono natural, solo cuando la viña lo necesita.
El suelo, de origen aluvial y procedente de la erosión de los Macizos Graníticos del Sistema Central, es fundamentalmente arenoso y franco-arenoso en las vaguadas, con pH ácido y elevado contenido en silicatos.
Presenta un perfil uniforme de gran profundad, con un nivel medio de estructura que permite un perfecto drenaje y un gran desarrollo radicular en profundidad.
Son sustratos pobres con bajos niveles de carbonatos y materia orgánica, sujetos a una parcial deshidratación durante el periodo de maduración, que transcurre del envero a la vendimia, atenuando el vigor y favoreciendo la maduración de la baya, que al final del ciclo expresará toda su personalidad.
Todo el cultivo se realiza sin utilizar desherbantes ni fertilizantes químicos, basándose en el laboreo y el empleo del estiércol como enmienda.
El riego se realiza por goteo controlado en todo momento por sondas eléctricas verticales, que transmiten la información por radiofrecuencia al ordenador de control. Este sistema permite regular con precisión los niveles de estrés hídrico de la planta en los períodos de sequía.